Andy Montañez y el Festival del Caribe

 

Hora y media de entrega sincera y apasionada en el teatro Heredia selló nuevamente la plena identidad que a lo largo de casi cuatro décadas se ha forjado entre Andy Montañez y los habitantes de la urbe oriental.

Para el cantor borinqueño, «cada vez que vengo tengo la sensación de no haber salido de casa, porque, sépanlo, Santiago de Cuba es otra puerta de entrada a Puerto Rico, tan familiarmente cercanos nos sentimos».

Montañez protagonizó la que quizá haya sido la velada más esperada de la trigésimo octava edición del Festival del Caribe, dedicada a Puerto Rico, y lo hizo con el apoyo de la orquesta Karachi, una de las agrupaciones santiagueras de mayor poder de convocatoria.

Desde que irrumpió en escena con su versión salsera de Payaso, del español Rafael Pérez Botija, que convirtió en éxito de la música tropical en 1985, hubo sobre la escena abundantes muestras que confirman la jerarquía de Andy en la música popular antillana.

Consciente de que su trayectoria creció a partir de las tradiciones de su pueblo, no olvidó su paso por el Gran Combo de Puerto Rico.

De los tiempos del Gran Combo cantó Julia, en la que los sentimientos se expresan con una buena dosis de humor, y Hojas blancas, con la que Andy alcanzó su primera alta cota de popularidad al grabar ese tema de Roberto Angleró. A propósito del referido tema, comentó: «Tengo ya 76 años y 55 de vida artística. No he cambiado, sigo fiel a lo que me parece justo, y mantengo la voz; lo único que me han caído «hojas blancas» en la cabellera».

Incorporada a su repertorio, la pieza bailable de Manolito Simonet, Locos por mi Habana, se transmutó en la voz de Andy en una de sus cartas de presentación entre los suyos: En mi Puertorro, y aunque al iniciar su andadura formó parte del experimento que Montañez llamó salsatón, con el que quiso atraer a influyentes reguetoneros como Julio Voltio y Daddy Yankee, no estuvo mal, sino todo lo contrario, sumar al santiaguero El  Narra, un joven que se aparta de los códigos simplones y bastos habituales en el género y apuesta por rapear con sentido.

En medio del concierto le llegaron a Montañez, de la mano del presidente del Gobierno en la capital de Santiago, las Llaves de la Ciudad. Una alegría más para quien horas antes había asistido al estreno de la multimedia Andy pa’rato, realizada por Julieta García Ríos y Adán Iglesias, con la colaboración de la esposa del cantor, Xiomara Acuña, periodista venezolana, martiana y bolivariana.

El final de la fiesta, que contó con la dirección musical del músico borinqueño Pedro de Jesús –y artística del compositor santiaguero Rodulfo Vaillant–, levantó al público de las lunetas y generó una estremecedora manifestación patriótica de los compatriotas de Andy, que vinieron al Festival del Caribe: la plena de Florencio Morales Ramos, Qué bonita bandera, que por muchos años circuló de boca en boca y de casa en casa, al margen de su prohibición mediática, hizo justicia a la causa independentista puertorriqueña.

 

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