Eddie Palmieri, La Leyenda en Escena

Al escuchar la cita, Eddie Palmieri, el apasionado pianista y explorador sonoro, suelta una carcajada desde Nueva York, al otro lado de la línea telefónica. Después se explaya: “El problema es que le pusieron el nombre de salsa para representar los diferentes patrones rítmicos que estallaron en Cuba, tales como el changó, el danzón, el son, el guanguancó, el yambú, etc. Todos los géneros tienen su propio nombre. Pero se olvidaron de eso. En los 60, la disquera Fania hizo que la salsa fuera muy popular y era más fácil presentar así la música latina bailable al mundo entero. Pero para mí, la salsa no representa para nada esos ritmos y patrones sagrados”.

Durante la conversación lo repetirá más de una vez: su primera religión es la música latina que salió de Cuba (otra de sus grandes pasiones es el jazz). Pero él supo forjar su propia búsqueda estilística. Célebre es la variación de patrones rítmicos y armónicos que Palmieri logró cuando incorporó el trombón y otros instrumentos afines en la creación de la orquesta La Perfecta en 1961. Como apuntó su hermano Charlie, otro eximio pianista, “había formado una trombanda”. Los arreglos de viento propiciaron sabrosas disonancias e imbatibles contrapuntos bailables. Además de cumplir la misión de mover cuerpos y hacerlos sudar, una banda para Palmieri era un laboratorio del sonido.

“No había orquestas así en Nueva York”, afirma el músico de ascendencia puertorriqueña nacido en Estados Unidos en 1936, cuyo nombre verdadero es Eduardo Palmieri Morales. El 15 de diciembre cumplirá 80 años. ¿Cómo se siente? Él indica: “No, no. Como me enseñó Alfredo ‘Chocolate’ Armenteros, un magnífico trompetista que falleció hace poco, cuando uno llega a los 50 años, tiene que volver a empezar a contar. Así es que yo le hago caso al calendario de ‘Chocolate’ Armenteros. Ahora tengo 29 años y pronto cumpliré 30”. Luego Palmieri suelta otra carcajada.

LEYENDAS EN ESCENA

El pianista se presentará en el primer Festival All Access que se realizará en el Estadio Nacional el 22 de octubre. Ahí será la escala en Lima del tour de despedida de Rubén Blades. El panameño de 68 años asegura que no habrá más giras de salsa después de esta. Con resignación, sus fanáticos tendrán que creerle. Pero Blades no para y continúa con su faceta de actor (hace poco participó en la serie “Fear the Walking Dead” y caminó entre zombis impacientes). En el festival también estarán Alejandro Sanz y Jorge Drexler.                                                                                                                                                                                           

Sobre su colega y amigo, Palmieri comenta: “Rubén es un tremendo artista y compositor. Lo que hizo junto a Willie Colón en el disco ‘Siembra’, por ejemplo, fue algo histórico e inolvidable. Asimismo, es actor e intentó llegar a la presidencia de Panamá, aunque no lo logró. Igual eso habla de una persona tremendamente preparada y de un espíritu que siempre mira hacia adelante”. Hablando de política, ¿qué opina de la arremetida de Donald Trump? El pianista afirma: “Desafortunadamente, es una comedia trágica. Es increíble lo que está pasando. Pero prefiero no entrar en la política. Soy músico. Si me preguntaran: ‘Eddie, ¿cómo quieres que te recuerden?’, yo respondería citando a Aristóteles, quien creía que un artista es un loco inspirado”.

DANDO EN LA TECLA

Más de un melómano ha señalado  que Palmieri, con frecuencia, encara el piano con tal energía que es como si estuviera castigando la batería. Al maestro no le molesta la comparación e indica: “De los 13 a los 15 años toqué en la banda de un tío, El Chino y su Alma Tropical. Además, un piano es un instrumento de percusión, ¿verdad? Tiene martillos que le dan a las cuerdas”.

La pasión por el piano vino de casa y por consejo de su madre. Su hermano mayor Charlie fue otra inspiración en el universo de las teclas. Pero hubo un tiempo en que los timbales amenazaban con alejarlo del piano. Para ensayar o tocar, Eddie Palmieri siempre cargaba sus instrumentos de percusión de un lado a otro. Hasta que su madre lo regañó: “Hijo, no sabes lo lindo que se ve tu hermano cuando sale a trabajar. No tiene que cargar nada. ¿Tú cuándo aprenderás?”. Entonces él regresó a las teclas y forjó su leyenda.

José Tsang

 

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