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Miles llenan el estadio del Día Nacional de la Zalsa.

“Nadie me quita lo baila’o”, leía la camiseta negra de Aurea Alemán. Y ella sí que puede vestirla con autoridad. Tiene “84 años y medio” y ayer, con su gorra rosada, gafas grandes, sandalias brillantes y bastón se paseaba frente a la tarima del Día Nacional de la Zalsa, evento al que asiste sin fallar desde la juventud y al que planifica seguir yendo hasta que muera o hasta que no le funcione la mente, lo que ocurra primero, aseguró.

Para ella, llegar a escuchar la música de nuevos o experimentados salseros, y además dar “una bailaíta”, es una tradición que sigue con extrema fidelidad pues su esposo era músico y toda su familia es salsera de corazón.

Ayer, cuando el evento salsero cumplió su aniversario número 35, ella no podía faltar. Por eso, tras su hija Ángela Molano avisarle que no la llevaría se puso “histérica”, y así logró que la complacieran una vez más.

Alrededor de Aurea, igualmente prendados de esta expresión musical tan puertorriqueña, otros cientos de personas de distintas edades también cumplieron con su cita anual en el Estadio Hiram Bithorn de Hato Rey.

A las 11:00 de la mañana arrancó la jornada con la presentación de Willito Otero y su Orquesta, una de las voces más queridas de la nueva generación salsera. En su caso, la participación fue doble, pues regresó para unirse a Pete Perigñon y La Generación del Presente, junto a Manolo Rodríguez, Kayvan Vega, Jorge Yadiel y Carlos García.

El evento ofreció a estos músicos jóvenes la oportunidad de demostrar su talento ante el público salsero, y ellos la aprovecharon bien, tocando temas que entusiasmaron al gentío que se mantuvo bailando y disfrutando la presentación.                                                                                                                                   

Frente a la tarima, a medida que desfilaron los artistas, continuó el ambiente de fiesta de pueblo. Hubo bailadores que llamaban mucho la atención y a su alrededor se arremolinaba la gente para admirar sus pasos y tomar fotos o vídeos. Uno de ellos estuvo compuesto por jóvenes de la escuela de baile Sabor Ajeno, de Gurabo. Identificados con camisetas negras que en la parte de atrás leían #sacameabailar, la pareja de Derek Sánchez Hernández y Alisha Gómez dejó boquiabiertos a muchos, por la naturalidad con la que se dejaban llevar por la música a tan corta edad.

“La música me llamó. La siento y la llevo”, aseguró Sánchez, de 13 años.

Otros de sus compañeros de baile, que tienen entre 5 a 14 años, ya sienten la salsa como una parte importante de sus vidas.

“Bailar es mi momento de ser yo”, sostuvo Nicole Figueroa.

Entre los que viajaron a la Isla para asistir al Día Nacional estuvo el español Carlos Puig. En Barcelona, lamentó, no se escucha tanta salsa como reguetón. Por eso en Puerto Rico, entre tantos salseros, se sintió como en familia. “Genial”, describió el trato y el ambiente en la Isla.

Este año, el evento fue dedicado al músico y compositor Willie Rosario, “Míster Afinque”, en reconocimiento a sus 60 años de carrera musical. Acompañado por varios miembros de su familia, el reconocido salsero expresó agradecimiento a todos los que han seguido su trayectoria en un negocio que aseguró “no es fácil”.

“Hay que tener mucha seriedad, puntualidad y responsabilidad. Trato de ser campechano, humilde, no hablar de nadie y con la voluntad de Dios”, indicó el músico, cuyos logros incluyen haber grabado cerca de 49 discos.

La Sonora Sanjuanera, los soneros Simón Pérez, Héctor Tricoche y Nino Segarra estuvieron entre los invitados de este año al evento salsero. Junto a ellos, también participaron la Orquesta Canela, Tito Nieves y su orquesta, Louis García, Maelo Ruiz, Domingo Quiñones, y Oscar D’León. El cierre estuvo a cargo de Los Van Van, de Cuba.

Camile Roldán Soto

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