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Feliz término de un ciclo

No sé pero la sensación es parecida a cuando Tito Puente lanzó, entre 1998 y 1999, los discos de sus éxitos con Santitos Colón y Vicentico Valdés de la era del Palladium regrabados en vivo en Birdland con el cantante Frankie Morales.

En 2000, año en que lanzó con Eddie Palmieri el clásico “Masterpiece”, murió.

No es que Eddie Palmieri, de 81 años y muy saludable, se vaya a morir [todos moriremos] sino que con el lanzamiento de “Full Circle” retoma un puñado de sus grandes éxitos y los renueva con su poderosa orquesta y el cantante Herman Oliveras, quien lleva ya unos años interpretando los éxitos de Ismael Quintana, como hizo en los discos “La Perfecta II” y “Ritmo caliente”.

“Full Circle”, lanzamiento de Uprsising Music y Ropeadope Records producido por el venezolano Frank Abenante, es un signo que, en 2018, interpela la conciencia de los exponentes de la música afrocaribeña bailable, conocida mundialmente como salsa.

Nadie, con la excepción de contados discos como “Mi ritmo es bueno” de Bobby Valentín, en años recientes se mantiene fiel a la tradición del género como Palmieri.

El Rumbero del Piano, en la entrevista que publica hoy este medio digital alternativo, comenta que su expresión musical se caracteriza por una fórmula particular: la tensión y la resistencia que alcanza, como un clímax, cuando el montuno da paso a solos de percusión y a mambos arrolladores que avasallan al bailador y a los melómanos.
Salvo las excepciones de emisoras ‘on line’, la radio comercial que toca salsa no se daría el lujo de tocar la versión de diez minutos que Palmieri presenta, por ejemplo, de “Muñeca”.

“Full Circle” es un puente entre el presente y el pasado, de cinco y cuatro décadas atrás, que nos remonta a álbumes como “Lo que traigo es sabroso”, “Vámonos pa’l monte”, “Live At Sing Sing”, “Azúcar pa’ ti” y “Palo pa’ rumba”.

Así como en Birland Puente logró versiones superiores de “Complicación” y “Cua cua”, Palmieri la desaparece del parque con las nuevas versiones de sus éxitos, que en cierto modo representan un digno tributo al inolvidable Ismael Quintana y a músicos, como Manny Oquendo y Barry Rogers, entre otros.

La secuencia de “Full Circle” inicia con “Vámonos pa’l monte”, de una estructura particular, pues arranca con el montuno que propicia intercambios de solos de saxofón alto (Louis Fouché), trompeta (Jonathan Powell) y trombón (Jimmy Bosch), antes de la entrada de Herman en los soneos. El solo de Palmieri, con sus peculiares murmullos al estilo de Thelonious Monk, Keith Jarret y otros pianistas, es épico.

Con solos de Palmieri, el saxofonista Fouché y el experimentado timbalero Nicky Marrero, “Azúcar” es de por sí otra expresión arrolladora.

“Muñeca”, la súplica del varón que se arrepiente de la aventura sentimental que traiciona la confianza de su amada, confirma a Herman como el indiscutido Sonero del Siglo XXI, según lo proclamó el propio Palmieri, quien entrega un solo intenso, en el que maneja con elocuencia el silencio y aporta acordes que previamente propician el tumbao y el solo de contrabajo de Luques Curtis.

“Lindo yambú” descansa en un mambo poderoso y en el solo de Nicky Marrero en el timbalito. “Óyelo que te conviene” es otra irresistible explosión de swing y masacote colectiva, tan respetables por las logradas por Ismael y Lalo Rodríguez.

“Palo pa’ rumba”, también de casi diez minutos de duración, gravita en torno a otro solo de piano en un intercambio con el contrabajo de Curtis mientras Little Johnny Rivera, con su arrollador solo de tumbadoras, da paso a otro mambo enloquecedor.

“Pa’ la Ocha tambó”, con Anthony Carrillo en el bongó y el cencerro, también supera la versión en directo en la cárcel Sing Sing con el solo de tres de Nelson González. Los soneos, a tono con el fundamento religioso cubano, le permiten a Herman expresar su fe en el santo de su devoción.

La secuencia finaliza con una versión sin precedentes de “Vámonos pa’l monte”, realizada con un ‘big band’. Palmieri la grabó en 1971 en el elepé homónimo y ese mismo año en el disco en vivo en Sing Sing con su hermano Charlie. El arreglo de “Full Circle” fue rubricado por el legendario maestro Ray Santos.

No hay duda de que Eddie Palmieri se anota otra producción de excelencia con “Full Circle”, que desde ya debe despuntar entre los mejores 20 álbumes de 2018.

El año pasado la Fundación Nacional para la Cultura Popular seleccionó su cd de jazz latino “Wisdom” (Sabiduría) entre los 20 más sobresalientes, lo cual celebra con alegría el mítico Sol de la Música Latina.

“Full Circle”, como lo fueron los discos de Tito Puente en Birdland que dieron paso a “Masterpiece”, es la transición ideal a “Mi Luz Mayor”, concepto de un ‘big band’ con arreglos de Ray Santos y José Madera en que Gilbertito Santa Rosa y Herman renuevan los clásicos “Qué falta tú me haces” y “Soñando con Puerto Rico” de Bobby Capó.

Fundación Nacional para la Cultura Popular

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