El “Príncipe de la salsa” apoya con canciones el “cambio” en Nicaragua

 

El cantautor nicaragüense, Luis Enrique, quiere ayudar a la “gente valiente” que protesta en su país contra la “dictadura maquillada” de Daniel Ortega, con canciones, que, según dijo “siempre son mejores que las balas”.

El tema “Mordaza”, disponible desde el 29 de junio en todas las plataformas digitales, es la “punta de lanza” de un proyecto que el llamado “Príncipe de la salsa” va a poner en marcha, no solo para solidarizarse con los manifestantes, sino también para ayudar con dinero a las familias de las víctimas de “la opresión y la represión” de Ortega.

El objetivo es también que “Nicaragua siga siendo noticia”, que el mundo entero sepa lo que sucede allí, desde que el 19 de abril los estudiantes salieron a las calles a protestar por los cambios en el seguro social que afectaban a sus mayores.

“La música viaja rapidísimo”, dice el artista de 55 años, quien llegó a Estados Unidos en 1978, con 15 años e indocumentado, y cuenta con un Grammy, tres Grammys Latinos y cuatro premios Billboards latinos, entre otros muchos galardones, y más de 1.6 millones de seguidores en las redes sociales.

El 10 % de las ventas de “Mordaza”, de la que Luis Enrique es coautor junto a Yadam, y que cuenta con la participación del rapero Erick Nicoya, se donará a entidades benéficas que ayuden a los nicaragüenses que se cansaron de que los “violenten” en sus casas y luchan por la justicia y por sus derechos, según dice la canción.

Luis Enrique, que se considera un artista comprometido y ha cantado anteriormente contra problemas como la violencia de género y las drogas, asegura que “aunque no cambien el mundo”, las canciones pueden ser “empoderantes” , “llenar espiritualmente” y decir la verdad cuando alguien la quiere ocultar.

A su juicio, lo que está ocurriendo en Nicaragua, “el clamor de un pueblo que viene creciendo” y que “ha perdido el miedo”, como se afirma a ritmo de rap en “Mordaza”, era algo que se veía venir, “una bomba de tiempo que iba a explotar”.

Lo que no se esperaba ni se puede tolerar, agrega, son los “crímenes de lesa humanidad” de los que son víctimas los nicaragüenses desarmados por parte de un Gobierno que lo que debería hacer es “ceder e irse”.

Luis Enrique destaca la pérdida de al menos 285 vidas en poco más de dos meses de protestas y advierte que al Gobierno le gustaría poder usar como “excusa” que en el país se libra “una guerra civil”, pero no es así, dice, porque la “población no está armada”.

“Es una matanza”, señala tajante este pionero de la “salsa romántica” con éxitos como “Yo no sé mañana” y “Amiga”.

Luis Enrique, que en 2017 publicó su “Autobiografía”, un libro dedicado a las personas llegadas a Estados Unidos sin documentos, una situación en la que él estuvo casi diez años, opina que los nicaragüenses que viven fuera de su país tienen la obligación de apoyar a “los corazones guerreros de luz y cambio”, como los denomina en “Mordaza”.

También cree que la comunidad internacional debe poner de su parte para que cese la represión del movimiento nacido el 19 de abril.

En cualquier caso, se mostró convencido de que los manifestantes no se van a dejar amedrentar y van a seguir protestando en las calles, porque los nicaragüenses son “guerreros” y ya han “pasado por esto” antes, aunque “ahora es peor”, dice comparando a Ortega con el dictador Anastasio Somoza, quien fue derrocado por la revolución sandinista de 1979.

Luis Enrique tiene en su propia familia, oriunda de Somoto, en el departamento de Madriz, a personas que apoyaron abiertamente la Revolución sandinista y creyeron en el “ideal de un país mejor”, pero con el tiempo se encontraron con que sus dirigentes hicieron “todo lo contrario” de lo que predicaban.

Sus tíos, Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, que fueron “militantes, poetas y comprometidos”, están entre los que se ven “traicionados”, asegura.

Luis Enrique, a quien debe su nombre, tuvo que exiliarse, pero Carlos Mejía Godoy, “a sus 74 o 75 años”, está “totalmente entregado” al movimiento que se opone al Gobierno de Ortega, “saliendo a las calles y creando canciones”, dice su sobrino.

“Quien te ha dicho que con balas se consigue la paz/Unos vestidos de ovejas que no tienen disfraz/Se te cayó el antifaz/Opresión jamás/Quiero que mi pueblo lo diga cantando/Somos la verdad/No existe silencio/Ni mordaza que me calle/Me acompaña Nicaragua/Azul y blanco en las calles/Guerrero de Luz/Si es que ha llegado el cambio/En un mismo sentir/la voz estamos alzando”, canta en “Mordaza”.

EFE

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