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Don Quique Lucca: Ceiba centenaria e inmortal

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Ponce y el mundo salsero en general celebran la vida longeva de don Quique Lucca y agradecen al Espíritu Supremo del Universo la dicha de haber disfrutado de la compañía y amistad del fundador de la Sonora Ponceña durante 103 años.

El fotógrafo Féliz "Guayciba" Ayala tomó esta imagen de Papo Lucca y su progenitor, don Quique, para la posteridad. (Foto Félix "Guayciba" Ayala)

El fotógrafo Félix “Guayciba” Ayala tomó esta imagen de Papo Lucca y su progenitor, don Quique, para la posteridad. (Foto Félix “Guayciba” Ayala)

Don Enrique Lucca Caraballo falleció la tarde del domingo a consecuencia de un paro respiratorio, tras convalecer varias semanas en el Hospital Damas de Ponce, luego de sufrir una caída en que se fracturó la cadera.

El velorio de Don Quique Lucca, realmente La Ceiba centenaria e inmortal de Ponce, iniciará mañana a las 3:00 p.m. en el Complejo Ferial de la Ciudad Señorial y al siguiente día, el miércoles 12, recibirá cristiana sepultura en el Cementerio La Piedad de la Perla del Sur.

En una reciente entrevista, su hijo Papo dijo a este medio que no le gustaba hablar de la dicha de tener a su lado, a los 103 años, a su padre, don Quique Lucca.

“Es algo de lo que no me gusta hablar porque me pone a pensar en el día en que no esté… Y no creo que sea muy agradable para mí pensar en eso, pero tengo que agradecerle a Dios esa bendición”, dijo entonces Papo, en cuyo concierto de la Sonora Ponceña, el 1 de octubre en el Coliseo de Puerto Rico con Richie Ray & Bobby Cruz, se reservaron varios minutos para orar por la salud de su progenitor.

La noche del pasado domingo la Sonora Ponceña tocó a su honor en la tarima de la plaza de recreo de Santa Isabel.

La historia de Don Quique

En el libro de sus memorias, titulado “Al compás de una vida”, así como en varias entrevistas con este periodista, don Quique confesó que en su núcleo familiar la vocación musical fue mucho más apasionada en su hermano Pellín, aunque ambos la recibieron como herencia de su progenitor Pedro Lucca, un maestro albañil que, en las noches y los fines de semana, recorría los campos de su natal Yauco cantando y tocando la guitarra en fiestas y bohemias.

El pasado diciembre Don Quique celebró sus 103 años de vida. (colección Papo Lucca)

El pasado diciembre Don Quique celebró sus 103 años de vida. (colección Papo Lucca)

Quique, un humilde porteador público, era un bohemio. Aprendió a tocar guitarra, al igual que Pellín, observando las lecciones que recibía su hermano mayor José. Pero tocaba para sorprender con serenatas a las muchachas que le gustaban y acompañar a sus amigos en fiestas.

Pellín y Quique fundaron el Cuarteto Internacional en 1943, dedicado en sus inicios a la interpretación de los tangos, boleros, guarachas y sones de moda.

Pellín, discípulo del profesor Sixto Bello, quien le enseñó teoría y solfeo, era el cantante y primera guitarra; Quique, segunda guitarra y segunda voz, era el negociante y relacionista público. En 1945 el nombre cambió a Conjunto Internacional, tras la incorporación de dos trompetas.

La popularidad de conjuntos cubanos, como el Cuarteto Mayarí, naturalmente, ejerció una gran influencia en los músicos boricuas, surgiendo en las décadas de 1930, 1940 y 1950 agrupaciones como el Cuarteto Victoria de Rafael Hernández, el Sexteto Borinquen de Mario Hernández, Los Dandys del 52 de Johnny Seguí y el Conjunto Tabú de Johnny Goicuría.

Los hermanos Lucca fueron parte de ese movimiento. Ya como Conjunto Internacional, los domingos tocaban en la emisora WPAB, donde ocasionalmente acompañaron a Daniel Santos.

En 1951, justo después de la mudanza de Pedro “Pellín” Lucca a Nueva York, Quique se mantuvo al frente de la agrupación, cuyo nombre posteriormente cambió a Sonora Ponceña.

El pasado 12 de diciembre de 2015 don Quique Lucca cumplió 103 años. Su longevidad es herencia de su madre Rosa Caraballo, quien murió a los 98 años.

La Sonora Ponceña

Por cerca de 65 años, la longevidad de la Sonora Ponceña la han sostenido dos almas: la de su fundador, don Quique Lucca y la de su hijo Enrique Arsenio “Papo”.

Hablar de la Sonora, conocida también como El Látigo del Sur, es aludir a la grey bailadora, no sólo de Puerto Rico, sino del Planeta Tierra.

El cimiento de la popular orquesta lo plantaron en Ponce los hermanos yaucanos Enrique y Pedro “Pellín” Lucca, creadores del Cuarteto Internacional, a mediados de 1943.

Desde entonces, el apellido Lucca ha sazonado el pentagrama popular, local e internacional, con cadencia, ricura y sentimiento.

El Conjunto Internacional acuñó el nombre Sonora Ponceña en 1954 al grabar, respaldados por el sello Marvela, un sencillo con la plena “Tan linda que era” y “Merengue chacha”.

Su debut como Sonora Ponceña, revela Quique en sus memorias, fue el 20 de mayo de 1954.

A finales de la década de 1950 grabaron con Felipe Rodríguez y Davilita la producción "Al compás de las Sonoras". (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

A finales de la década de 1950 grabaron con Felipe Rodríguez y Davilita la producción “Al compás de las Sonoras”. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Cinco años después grabaron con Felipe “La Voz” Rodríguez y Pedro Ortiz Dávila “Davilita” el elepé “Al compás de las sonoras”, editado por el sello Marvela con la particularidad de que el entonces popular dúo también fue acompañado en un lado del larga duración por la Sonora Matancera de Rogelio Martínez.

“Al compás de las Sonoras”, en el que por la vigencia de su contrato con Seeco Records la Sonora Matancera modificó su apellido por Habanera, fue un gran éxito en ventas, tanto así que allanó el sendero para que La Ponceña debutara en el Teatro Puerto Rico.

Tras el vencimiento de su contrato con Marvela, don Quique Lucca gestionó la firma de la Sonora Ponceña con una disquera importante. Tommy Olivencia, quien era artista exclusivo del sello Inca del azteca Jorge Valdez, se los recomendó.

Cabe recordar, como detalla don Quique en su libro, que Jerry Masucci, presidente de Fania Records, mostró interés en la Sonora Ponceña, pero optó por firmar al Apollo Sound de Roberto Roena.

“A Jerry Masucci nosotros le habíamos dado una audición en la Federación de Músicos en San Juan. A él le gustó pero alguien se interpuso entre nosotros y el otro grupo que era el Apollo Sound de Roberto Roena. Jerry terminó escogiendo el otro grupo y no a nosotros. Pero un día más tarde, que estábamos grabando ‘Fuego en el 23’, del que ya habíamos hecho el primer elepé, llegó Jerry Masucci, nos escuchó de nuevo y le gustó. Él envió a Ricardo Ray y a Bobby Cruz con un cheque en blanco para que yo le pusiera el precio que quisiera para que nos fuésemos a tocar con el sello de él. Yo les informé que no y cuando me preguntaron por qué les indiqué que el sello con el que estábamos grabando [Inca] había confiado en nosotros”, narra don Quique.

Los artistas de Inca Records eran Lito Peña, Tommy Olivencia, Willie Rosario y la Sonora Ponceña.
En 1972, con la hegemonía de la salsa, Masucci le compró Inca y su catálogo a Valdez. La relación de la Sonora Ponceña con Fania se prolongó hasta 2002, aportando un cancionero muy popular a la música afroantillana.

“Nunca tuvimos problemas con la Fania. Siempre nos pagaron responsablemente y a tiempo”, afirmó don Quique.

Los músicos de la Sonora

A juicio de este periodista, los éxitos más trascendentales de la Sonora (“Hachero pa’ un palo”, “Fuego en el 23”, “Acere ko”, “Camina y prende el fogón”, “La pobreza y yo”, “Nosotros”, “Nobleza”, “Paño de lágrimas”, “Sancocho prieto”, etc.) fueron interpretados por el dúo de Tito Gómez, oriundo de Juana Díaz, y Luigi Texidor, natural de Santa Isabel.

Don Quique ganó admiración y respeto a través de toda su extensa bcarrera en la música. (Foto colección Papo Lucca)

Don Quique ganó admiración y respeto a través de toda su extensa carrera en la música. (Foto colección Papo Lucca)

De la Sonora Ponceña surgieron otras agrupaciones como el Conjunto La Perla y La Terrífica, a la cual Tito Gómez se integró en 1974, siendo sustituido por Miguelito Ortiz, un cantante de una tesitura parecida a la de Adalberto Santiago, que debutó en el lp “Sabor sureño” que contiene “Las lenguas”, “La vida te doy” y el bolero “Mi corazón que te amó”.

En 1976, la quiniela Luigi/Miguelito gestó “Conquista musical”, posiblemente el mejor disco de la Sonora, y cuya secuencia incluye “El pío pío”, “Ñáñara caí”, “Bomba caranbomba”, “La pollerá colorá”, “La clave” y el bolero “El tiempo”.

Procedente de La Terrífica de Joe Rodríguez, orquesta con la que hasta la década del 80 intercambiarían cantantes y músicos, en 1977 la sonera y percusionista Yolanda Rivera se integró al frente de la Sonora, debutando con “Rumba en el patio” en el larga duración “El Gigante del Sur”.

Ese mismo año Luigi abandonó la orquesta para sustituir a Marvin Santiago en la banda de Bobby Valentín, logrando gran resonancia con “Nací moreno”.

Su sustituto fue Tito Gómez, quien a su salida de La Terrífica se marchó a Nueva York para cantar junto a Rubén Blades en la nueva banda de Ray Barretto.

En 2013 la producción "10 para los 100" fue distinguida como una de las más sobresalientes del año por la Fundación Nacional para la Cultura Popular. (archivo FNCP)

En 2013 la producción “10 para los 100” fue distinguida como una de las más sobresalientes del año por la Fundación Nacional para la Cultura Popular. (archivo FNCP)

La segunda estadía de Tito Gómez con la Sonora Ponceña fue menos prolongada, pero aportó éxitos como “Sentimiento jíbaro”, “Suena el piano” y su versión de “Nací moreno”, estampados en el elepé “Explorando”.

Su sustituto fue Toñito Ledee, cuyo color de voz era muy parecido al de Tito. “Yambeque” y “Borrachera” son parte de los éxitos que grabó con la orquesta, hasta su trágica muerte acaecida a mediados de los 80 el quedarse dormido y chocar con un camión cuando manejaba de Caguas hacia Cayey.

Tras la salida de Miguelito y Yolanda, entrarían otros cantantes como Edwin “Caneca” Rosa, Héctor “Pichie” Pérez, Mannix Martínez, Danny Dávila, Luisito Carrión, Wito Colón y Dárvel García.

De músicos, ¡ni hablar! Pequeño Johnny Rivero, Tato Santaella, Edgardo Morales, Jessie Colón, George Padilla, Miguelito Rodríguez, Delfín Pérez, Humberto Godineaux y Filiberto Ojeda Ríos, entre muchos más, han sido héroes anónimos en el éxito de la Sonora Ponceña.

De Filiberto Ojeda Ríos, ex líder del Ejército Popular Boricua, conocido como Macheteros, don Quique documentó en sus memorias que fue un gran trompetista y sobre todo, ser humano. Filiberto fue asesinado en Hormigueros por el FBI el 23 de septiembre de 2005, día de la conmemoración del Grito de Lares.

“Mi relación profesional y personal con Filiberto Ojeda fue de mutuo respeto. Él llegaba a Ponce los jueves, ensayábamos, tocábamos los viernes, sábados y domingos… Entonces, él se quedaba en casa con nosotros, de tres a cuatro días, siempre muy caballeroso y respetuoso. Después se iba para San Juan los lunes. Así fue durante los diez a doce meses, en el 1963, en que fue trompetista de la orquesta”.

La Ceiba y La Siguaraya

El capítulo discográfico más memorable de la Sonora Ponceña fue escrito en 1979 al acompañar a Celia Cruz en la grabación “La Ceiba”.

"La ceiba", con Celia Cruz, es uno de los grandes clásicos de la discografía afroantillana. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

“La ceiba”, con Celia Cruz, es uno de los grandes clásicos de la discografía afroantillana. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

El saque de la secuencia es la composición de la polifacética artista cubano-boricua Marilyn Pupo, “Soy antillana”. Empero, la bom-plena “A la buena sí”, de Tite Curet Alonso, obtuvo gran resonancia, especialmente porque fue la respuesta a la letra de la bomba, de corte machista y violento, “Si te cojo”, grababa por Ismael Rivera, de la autoría de Bobby Capó.

“Con Celia grabamos varios discos de boleros y guarachas, pero, como eran de ella, los conservaban en la Fania”, revela don Quique en su libro al aludir a grabaciones inéditas con la fenecida Guarachera del Mundo.

Cuando murió Tite Curet Alonso, don Quique tuvo la gentileza de obsequiarme un cedé con todas las composiciones que la Sonora Ponceña grabó del insigne autor.

Su fallecimiento, la tarde del domingo 9 de octubre, impactó a la grey salsera del mundo. Por unanimidad, prácticamente toda la clase artístico musical publicó en las redes sociales comentarios luctuosos sobre don Quique Lucca mientras los salseros de Perú, Colombia y otros países se unían al duelo con un tributo insuperable: la audición de la música de Quique Lucca y la Sonora Ponceña.

Fundación Nacional para la Cultura Popular

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