Andy Montañez en cuba

 

 

 

 

 

En la agenda del 38 Festival del Caribe, el sábado 8 de julio tendrá un acento especial: ese día se adueñará de la escena del teatro Heredia, de Santiago de Cuba, Andy Montañez.

El notable cantor puertorriqueño estará arropado por la orquesta Karachi. La elección no es casual: por su naturaleza y calidad, la formación dirigida por Fernando Álvarez Caula se presenta como soporte ideal para que Montañez satisfaga las expectativas de un público que desde larga data lo admira.
De modo que puede hablarse con propiedad de una plataforma de común entendimiento entre el vocalista de la comunidad de Trastalleres, en la vecindad de Santurce, y los músicos santiagueros.

«Cada uno de los integrantes de Karachi –declaró el compositor Rodulfo Vaillant, director artístico del espectáculo–, conoce el repertorio de Andy, y este cuenta a Karachi entre las agrupaciones cubanas que más valora».

Santiago de Cuba es un territorio familiar para el cantante. Allí entró en contacto directo por primera vez con el público cubano cuando en 1981 viajó con la orquesta venezolana Dimensión Latina, quien por entonces había sido capaz de rebasar la huella de Oscar D’ León como voz líder del conjunto.

Montañez acaba de figurar en el elenco que protagonizó a principios de junio, en el Barclays Center, de Brooklyn, el 34 festival de salsa de Nueva York   –a la cabeza de un cartel compartido con D’ León, Willie Colón, Rey Ruiz, Eddie Santiago y el grupo Niche–; y dedicar en el teatro Tapia, de San Juan,  un concierto a las madres puertorriqueñas en mayo.

En diciembre pasado celebró sus 55 años de carrera artística con un  multitudinario espectáculo en el coliseo José Miguel Agrelot, de Hato Rey. Ese día Danny Rivera le regaló una muy sentida interpretación de Yo quiero un pueblo.

Karachi lleva 42 años en la primera línea de la defensa y promoción de la música popular bailable de puro linaje sonero, aunque, como santiagueros al fin, hagan suyos otros ritmos caribeños, díganse el merengue y la cumbia.

En su repertorio aparecen como temas infaltables Caminito del Guaimaral, de Pablo Moya; Señores, bailen Butterfly, de Fico Mariol, A pesar de la distancia y El ciclón te cogió, de Bárbaro Pérez Aponte; Orden del día, de Frank González y Cuando llegaste, de Méndez Carlos. Pero en los bailes de la urbe oriental siempre le piden Quisiera volver a nacer en Santiago de Cuba, de Moya.

 

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