Música “con sabor a cantina y salsa vieja”

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Un paquete de mango, quequis o miel veragüense acompañan al vinilo en su recorrido por las radios panameñas.

Desde su portada nos observa, raspa’o en mano, un muchacho que luce guayabera y sombrero. Frente a sí, una pequeña libreta y un lápiz. En su oreja se dibuja una nota musical. Su rostro multicolor contrasta con el resto de la ilustración, a blanco y negro, del artista santiagueño, Juan Mitre.

En su interior, una propuesta de rock con matices de folclor, anécdotas de pueblo y ganas de bailar.

Se trata de Chico Perico , un disco que invita a gozar, con cada una de sus ocho canciones, al ritmo de Los Guayas.

Esta banda panameña presentará su primer álbum este sábado, 5 de septiembre, a las 7:00 p.m. desde las tablas del teatro Anita Villalaz.

¿EL SURF O LA BATERÍA?

Julio Arrocha recuerda hace cinco años, el día que fue a comprarse una tabla de surf y salió con una batería.

Julio López, uno de los primeros integrantes de la banda, lo acompañaba en esa ocasión y le dijo, ‘usted no se va a comprar una tabla… vamos para La Nota, que usted se va a comprar una batería y vamos a hacer una banda’.

Pero todo empezó en el patio de la casa de unos amigos en Santiago. Así lo rememora, Aaron Flores, quien también estuvo con Los Guayas desde el inicio.

‘Yo estaba comenzando a escribir… y tocábamos canciones de Los Fabulosos Cadillacs’.

Con los años se fueron sumando y restando integrantes, hasta lograr el grupo actual, todos de origen o con raíces veragüenses.

Varias canciones después, y con una identidad más definida, Los Guayas se consolida como una agrupación prometedora, con una oferta original.

Con su primer disco, grabado en vinilo, le rinden homenaje al escritor y folclorista, Carlos Francisco Chang Marín o ‘Changmarín’, a quien Arrocha describe como ‘un artista que se adaptó a cada una de las épocas en las que realizó sus trabajos, pero sin abandonar su premisa de rescatar los regionalismos que fortalecen nuestra identidad…’

DE ‘LA INVASIÓN’ Y OTROS DEMONIOS

‘Atención provincias centrales, los norteamericanos han iniciado a la 1:00 de la mañana de hoy, la invasión a Panamá…’, así es la introducción de ‘Aquellos días’, la tercera canción del disco, que contiene grabaciones originales de radio hechas en la madrugada del 20 de diciembre de 1989, y cuenta de la dictadura y la invasión desde ojos veragüenses.

‘Monosílabo’ se inicia con trompetas, dejando un sabor a big band. En ella ‘Aaron trató de describir de forma jocosa a un amigo, que cuando le gusta alguien… no le salen las palabras y sus conversaciones se tornan monosilábicas’, cuenta Arrocha.

‘Amor de jorón’, se inspiró en un amigo que se enamoró de una europea en Santa Catalina y se fue a vivir con ella en los Alpes suizos. ‘Aunque ha hecho una hermosa familia allá, no deja de extrañar su playa y su tierrita’, explica Arrocha.

En tanto, ‘El príncipe’ habla de un vecino de la barriada en Santiago, que murió en un accidente de tránsito una madrugada. ‘Yo quería componer una canción en su honor y no podía’, recuerda Flores. ‘Dos años después, como en 15 minutos la hice’.

Pero la canción vino acompañada de sucesos ‘extraños’. ‘Al principio, cuando tocábamos la canción, se caían cosas…’, expresa Flores. ‘En una ocasión, en Radio 10 se fue la luz… muchas veces sentíamos que él estaba allí’.

Si no se presta atención a la letra, la pieza tiene un ritmo alegre, que es como lo quieren recordar. Aunque, ‘cuando la estábamos grabando fue muy emotivo’, señala Flores. ‘En una parte de la grabación se me escucha la voz quebrada’.

‘Blancanieve’ es un cuento de hadas al estilo del pueblo. Por ser la canción con más toques folclóricos de la banda, incluyendo el acordeón y el tambor típico, Los Guayas siempre quedan bailándola cuando la tocan. ‘¿A quién no le despierta el ánimo un buen pindín?’, pregunta Arrocha.

APOSTARLE A PANAMÁ

Tras iniciar el proceso de grabación en Buenos Aires, Los Guayas decidieron reiniciar en Panamá.

Así, parte de las grabaciones las hicieron en Polífono Estudio, con Ricky Merchán, la mezcla con Nacho Molino de PTY Studios y la masterizacion final con Jorge Montilla, de Panamá Acoustics.

‘Dentro del proceso aprendimos una lección: buscamos que ingenieros y productores extranjeros nos den esa calidad que perseguimos y… muchos de los mejores trabajos realizados en los últimos años en Panamá han sido producidos, grabados y mezclados por ingenieros panameños… El que siembra en tierra ajena hasta la semilla pierde’, concluye Arrocha.

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FUSIÓN DE PERSONAJES

Aaron Flores – Guitarra rítmica y voz. Es ‘el tipo sensible de la banda’ y el autor de la mayoría de las letras. Solo basta con contarle una historia personal para que él la convierta en canción.

José Carlos ‘Checa’ Barría – Bajo. Es ‘el roble de la banda’, y quien sostiene todo su sonido, pues si su bajo anda mal, ‘todo anda mal’.

Samuel Robles – Teclado y acordeón. ‘El Doctor’ llegó durante el proceso de grabación. Les ha enseñado el valor de una propuesta musical honesta y ha hecho posible la fusión del folclor con el rock .

Edwin Vargas – Guitarra eléctrica. No estuvo durante la grabación del disco, por estar fuera del país, pero fue fundamental en la formación de la banda. Un tipo ‘de pocas palabras’, pero un guitarrista muy fino en su ejecución.

David Caparó – Guitarra eléctrica. ‘El Capitán’ es el encargado de darle los brochazos finales a las canciones. Uno de los mejores guitarrista del país que, por haber pasado mucho tiempo en Santiago durante su infancia, se identificó con el proyecto.

Julio Arrocha – Batería. El ‘tipo regañón’ de la banda. Aporta en la producción general y en el aspecto técnico de las grabaciones.

Leila Nilipour

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