Loco con sus nenas

Oscarito

Hasta hace poco, para el cantante Oscar Serrano sus hijas Camille y Coral eran sus nenas, y tuvo que aprender como padre a dejarlas volar, más aún porque se lanzaron junto a su sobrino Angelo Serrano en la orquesta de salsa urbana KPIQ.

“Es bien difícil porque son mis hijas. Me di cuenta que estaba loco un día que me preguntaron por mi familia y dije que las nenas estaban bien, digo la edad de ellas y me dicen que ya son unas mujeres. Ahí el mundo como que se me cambió y tuve que aceptar que están grandes ya. Son bien aplicadas, buenas hijas, serias, inteligentes y con una capacidad de asimilación que me impresiona mucho”, manifestó el también integrante de Grupomanía.

Las chicas son adultas y estudiaron música en la Universidad de Puerto Rico, incluso, Camille también se educó en teatro.

“Papi significa todo porque la influencia musical la tuvimos por él y también tuvo que ver con la decisión de hacer nuestra carrera profesional en música porque crecimos conociendo que se puede vivir de lo que uno ama. También nos ayuda como compositor, arreglista, en la proyección y nos da sus gotitas de sabiduría en la cultura de la salsa. Él es todo”, exclamó Camille.

KPIQ es un concepto de Oscar, donde unió a sus hijas con su sobrino, quien se encarga del ‘chanteo’ y también confiesa haber incursionado en el mundo artístico por su tío. Las hermanas estaban claras en quererse abrir paso en la música y la idea de la agrupación surgió en su padre cuando Camille le mostró la primera salsa que compuso.

“Papi nos ha enseñado todo lo que sabemos hacer y nos sembró la música en nuestras raíces. Es bien bonito porque la gente nos conoce como los nenes y a veces no se espera lo que va a ver. Cuando nos ven con la orquesta completa y nuestra energía se sorprenden y nos felicitan”, comunicó Coral.

El también compositor de la mayoría de las canciones de Grupomanía, espera verlos volar sin preocuparse.

“Para mi es difícil ver a mis hijas pasar por lo que yo pasé, como amanecidas y las diferentes comidas de los países. Les he dicho que no todo el tiempo las van a tratar bien porque a los músicos nos pasa mucho eso, todavía me pasa. A una persona sensible como yo esas cosas me afectan mucho y también a mis hijas porque son como yo”, expuso.

Añadió que “son talentosos y buenos, pero en mi corazón los tengo como pollitos a medio cascarón. El día que les toque volar les echo la bendición y espero pasar por eso sin preocuparme. Estoy bien orgulloso de ellos, pero todavía no sé qué me pasa que los tengo muy debajo del brazo y eso no es bueno en estos tiempos, hay que dejarlos volar. Ellos tienen la capacidad para hacerlo y tengo la confianza de que todo lo que hagan en sus vidas va ser para el bien de los demás y de ellos”.                                                                                                       Yomaris Rodríguez

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