La lucha continúa para las salseras no ha sido fácil

Las mujeres no venden discos en la salsa. Esto es una teoría que ha corrido por mucho tiempo en la industria de la música y llegó a tomar tanta credibilidad que se convirtió en el mayor escollo para las voces femeninas que se interesan por el ritmo afrocaribeño.

Es algo que el cantante Gilberto Santa Rosa critica, reconociendo que el género salsero es esencialmente machista. “Esa es una teoría que alguien echó a correr y quizás en ese caso, las mujeres -la mayoría, porque hay quienes todavía están batallando duro, como India, Choco Orta, y una serie de cantantes y músicos-, se intimidaron y no participaron más”, opinó El Caballero de la Salsa en una entrevista reciente con este Medio.

India enfrentó esa realidad cuando en el 1992 dio un giro a su carrera artística abandonando la música freestyle dance para probarse en la salsa, motivada por figuras legendarias como la misma Celia Cruz, Tito Puente y Eddie Palmieri.

“Tuve que ser fuerte”, reconoció la “Princesa de la Salsa”. “Te cierran las puertas antes de entrar. Eso era lo que decían antes, pero ahora es que las mujeres no venden y que la salsa ya no es popular”.

La voz de los ya clásicos Mi primera rumba, Dicen que soy y Vivir lo nuestro admite que sin el apoyo de esos grandes nombres su trayectoria quizás no hubiera alcanzado los 30 años que celebra hoy día en el estilo musical que también defendieron y defienden otras artistas, entre ellas, La Lupe, Sonia López, Fe Cortijo, Choco Orta, Albita Rivera, Aymée Nuviola y Yolanda Rivera.

“Teníamos a la reina Celia Cruz y veía también las discriminaciones que le hacían a la reina, de que ella no vende (discos), ella vende presentaciones nada más, y ella tuvo que con su trayectoria demostrar que todavía tenía para dar. Ya a lo último le demostró a la industria, cuando dio el palo con La negra tiene tumbao, que ella vendía y ahora vende más”, expuso India.

“Yo veía lo que tenía que pasar Celia y ella me abrió las puertas a mí, y como ella me abrió las puertas a mí, aconsejo a las muchachas que aman lo que están haciendo, las salseras, que den lo mejor que tienen, que es el talento, y sigan pa’ lante y no dejen que nadie les diga que no pueden lograrlo. Las mujeres somos importantes y sí podemos lograr metas y en la salsa todo lo que necesitamos es apoyo”, reiteró.

El camino no ha sido distinto para la excantante de La Sonora Ponceña, Yolanda Rivera, que en sus 45 años de trayectoria en las tarimas locales e internacionales, ha tenido que “guapear” con sus pares masculinos para ganarse su espacio y reconocimiento. “Pero no ha sido fácil”.

Situaciones como horarios de presentaciones en la madrugada, cuando el ambiente se torna tal vez más hostil por el consumo de bebidas alcohólicas entre el público, trampas en los contratos y pagos a destiempo son algunas de las que han tenido que enfrentar estas artistas, o de lo que se han tenido que proteger para evitarlo.

“Es importante para la mujer tener personas alrededor en las que uno pueda confiar”, dice India, quien aun sin manejador procura orientarse en sus pasos profesionales, además de llevar la batuta en lo que respecta a su carrera, incluido el discurso femenino empoderado.

“Creo que he sido bien dominante y bien precavida con la música. Yo tengo que sentir la canción, yo tengo que tener el control de lo mío, sea la portada del disco, la ropa que me voy a poner, el que me maquilla, cómo van a escribir mi nombre, las canciones que voy a cantar, el mensaje que tengo para dar”, expone.

 La orquesta Canela, originada en Cali, Colombia, está conformada completamente por mujeres. Todas dirigidas por María Fernanda Múnera y que, al igual que Rivera, será parte de la oferta musical del Día Nacional de la Zalsa el 29 de este mes.

El inicio de la agrupación fue igual de cuesta arriba: no les creían que tuvieran talento para el género dominado mayormente por hombres. Pero eso ha ido mermando a través de los años, afirma Múnera.

“Hoy en día es más sencillo porque encuentras mujeres músicos por doquier, pero cuando empezamos no había mujeres en la trompeta, mujeres en la conga, en los cueros, que son instrumentos donde uno se maltrata mucho las manos”, destaca la salsera, con 26 años de presencia artística.

“Hemos sido bien tratadas a nivel de empresarios o de espectáculos, pero de pronto en los medios (de difusión masiva) ha sido fuerte, porque un tema de una mujer no se ve tan fácil como de un artista masculino, lo cuestionan más, lo estudian más, y es que es otro estilo, porque hay que decirlo, es otro estilo, por más que estemos en el mismo medio, las bandas de hombres tienen otra fuerza”, afirma Múnera.

India, ni Yolanda Rivera ni la voz líder la Orquesta Canela han tenido experiencias de acoso, o en las que se les hayan hecho algún tipo de ofrecimiento desleal a cambio de un beneficio para sus respectivas carreras. Han tenido, por el contrario, la fortuna de contar con la amistad y el respeto de sus pares masculinos.

“El machismo siempre va a existir, pero yo estoy tranquila, no tengo problemas con nadie. Yo amo a todos los muchachos, a todas las leyendas que tenemos en la isla, a Gilberto (Santa Rosa), a Víctor (Manuelle, la lista es grande”, puntualiza India.

Rosalina Marrero Rodríguez

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