Nada como el cariño de la gente

De visita en la ciudad de Nueva York, “la Capital del Mundo”, “la Gran Manzana”, y en la que en un tiempo llamaban “el pueblo más grande de Puerto Rico” por la cantidad de boricuas que viven aquí… Sin duda, no dejan de impresionarme, ni la propia ciudad ni el movimiento de gente que aquí ocurre.

Con temperaturas que sobrepasaron los 90 grados, participé de dos eventos muy especiales. El sábado fue en el legendario Madison Square Garden, durante el concierto aniversario número 55 de El Gran Combo de Puerto Rico. La combinación de la ocasión y del icónico lugar le añadieron una dosis extra de emotividad al espectáculo.

No hay duda que “nuestro Combo”, por ser conocido en toda América Latina, logra aglutinar gente de diversos países, que no se querían perder la oportunidad de celebrar tan importante fecha con la “Universidad de la Salsa”.

Fue el Garden -como le decimos en el argot- la sede de algunos de los más importantes espectáculos salseros por más de treinta años.

El sábado se vistió de salsa una vez más para recibir a “los Mulatos” y a sus invitados: la India, Ismael Miranda, Luisito Carrión, José Alberto “el Canario” y este servidor. De más está decir el banquete salsero que se dieron los asistentes.

El domingo, por su parte, tuve el honor de ser “el Gran Mariscal” de la Parada Puertorriqueña. Ni las altas temperaturas, ni las controversias, impidieron la celebración del evento que por sesenta años consecutivos se celebra y recorre la Quinta Avenida, pintando la misma de los colores de nuestra bandera.

Representantes de la comunidad puertorriqueña en la ciudad de Nueva York, en unión a figuras de la vida pública y diferentes organizaciones de la Isla que viajaron a participar del evento, se confundieron con el público para celebrar la historia, cultura y presencia de Puerto Rico en esta ciudad. El denominador común en ambos eventos fue, sin duda, el cariño de la gente.

Pienso que la mayor satisfacción de cualquier artista es sentir ese cariño que el público le profesa.

En mi caso, escuchar cuando en ambos eventos el público me recibía con el aplauso que se siente como un abrazo, con un “Gilbertito” que suena como si fuera la voz de un familiar que se alegra de todo corazón al verte, y se emociona porque ve en ti un poco de su tierra y de su lugar de origen, no tiene comparación, ni precio.

El próximo miércoles seré reconocido por la Puerto Rican Family Institute, y esto también me llena de gran orgullo, pues cualquier organización que trabaja por el bienestar de su gente merece el respeto de su comunidad.

Me atrevo a hablar por los compañeros con los cuales compartí durante el fin de semana, artistas, políticos, atletas, líderes cívicos, entre otros, al decir que todos los eventos tienen su importancia y su encanto particular, pero por más importante que sea el evento o el reconocimiento, definitivamente no hay nada como el cariño de la gente.

¡Camínalo!  Gilberto Santa Rosa

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