Al bolero el Papá de Marc Anthony

la diferencia salsera

Desde su niñez en la barriada Buenos Aires, en la Parada 26 y media en Santurce, el papá de Marc Anthony se acostaba en un cartón a escuchar a los cuartetos y cantantes románticos que llevaban serenatas y amenizaban bohemias a finales de la década de 1930.

Ya en Manhattan, con solo 11 años, don Felipe Muñiz aprendió unos tonos para tocar la guitarra. Rondando los 17, su novia Zulma fue la inspiración de sus primeras composiciones.

El debut discográfico de don Felipe Muñiz llevará por título “Nunca es tarde”. (Foto suministrada)

En la Calle 24, en Times Square, había una máquina que grababa canciones breves en un vinilo de 45rpm. Felipe depositó una peseta y grabó un bolero que después le regaló.

“En un disquito le canté: ‘Zulma… Zulma, te juro que te quiero, adoro y venero, con loco frenesí. Zulma, como tú no hay ninguna y a la luz de la luna, te enamoré yo…’

Años después, mucho antes del nacimiento de Marc, escribió “El último beso”, que le dedicó a Minerva, otra novia que quiso mucho. “La cosa es que trabajábamos juntos en Correas y Carteras, y aunque su mamá me aceptaba, su padre no me quería. Esa muchacha era una preciosidad. Sus ojos verdes eran hermosos. Pero el papá regañaba a su nena y la amenazaba diciéndole que me iba a matar. Por eso ella decidió alejarse. Llorando ella y llorando yo, nos dimos el último beso”.

Entonces, Felipe ya había organizado el Cuarteto Villalba, que tocaba en clubes humildes del bajo Manhattan. Ensayaban en la cocina de su casa, resultando inevitable que Marc creciera nutriéndose de la música.

Ya en su adolescencia, en días en que se desarrollaba en el “free style” al lado del sobrino de Héctor Lavoe, Little Louie Vega, Marc apreció la belleza poética de “El último beso” y le dijo que algún día la grabaría.

La estrofa que lo impactó versa: “No sé si eran tuyas/no sé si eran mías/lágrimas probé/lágrimas amargas que me humedecieron mis labios/cuando te besé”.

En 1993 Marc la estampó en el disco “Otra nota”, editado por RMM Records. “A Marc le gustó mucho ese bolero. Fue el gran éxito de su primer disco de salsa. Cada seis meses recibo regalías”.

Para esa época Felipe Muñiz había escrito decenas de canciones, pero cometió la novatada de no registrarlas. “Me faltó la sabiduría de registrarlas. Dicho sea de paso, Odilio González tiene canciones mías que no registré. Se las di en el Teatro Puerto Rico. Hubo tres que le entregué a Ismael Santiago y a Luz Celenia Tirado”, recordó.

El sueño de don Felipe siempre fue grabar un disco. Y próximo a cumplir 82 años, lo cristalizará con el lanzamiento de la producción “Nunca es tarde”.

“Como dice Marc en todas las entrevistas, yo no tenía tiempo. Tenía dos trabajos. Tocaba en los clubes, donde me ganaba unos chavitos. Una vez grabé algo para mí con Miguelito Poventud y Yomo Toro, que eran mis amigos, pero no salió. Todavía tengo la copia”.

El intérprete espera presentarse en Puerto Rico el próximo verano. (Foto suministrada)

Aunque grabó a dúo con su hijo Marc el bolero “Dejé de amar”, no lo incluirá en la secuencia de su disco, cuyas canciones son originales del ecuatoriano Romani Rovayo. Sí aparecerá un dúo con Tito Nieves de la melodía titulada “Mientras duermo”.

“Faltan dos números para terminar la grabación. La situación es que la mayor parte de los músicos son de Marc y como están de gira, no hemos podido terminar. Este mes debemos terminar”.

Don Felipe ha cantado con Marc en escenarios como el Madison Square Garden, donde interpretaron “El último beso”, y en la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes, donde unieron sus voces en “Obsesión” de Pedro Flores.
En verano, para el fin de semana de los Padres, proyecta promover su disco con una presentación sencilla en un teatro de San Juan. Su gira también incluirá Chicago, Nueva York y Miami. “También me promueven en México, Ecuador y Argentina. Allá me tienen hasta un ‘fan club’. Eso me tiene bien alegre. Me escriben muchas cosas lindas y me preguntan cuándo va a salir el disco”.

La producción “Nunca es tarde” solo incluirá un número de salsa: la versión bailable del bolero “Mientras duermo”. “No soy salsero, pero el número con Tito también lo hicimos en salsa”.

Con el lanzamiento de su primer disco, precisamente don Felipe Muñiz pretende comunicar que realmente nunca es tarde para alcanzar metas en la vida.

“Voy para 82 años. Y estoy terminando mi disco. Esto le dará ánimo y esperanza a mucha gente. Uno nunca está viejo para realizar sus sueños”.

Mientras, don Felipe Muñiz no pudo evitar exteriorizar sus sentimientos cuando escucha cantar a Marc, el menor de sus cinco hijos Michael, Susie, Yolanda y Maribel, fallecida a los nueve años.

“Vivo cada uno de los números que canta. Me imagino que soy yo. Es una emoción tremenda. Lo veo en el teatro, escucho sus discos y me imagino que soy yo. Canta con el alma, a pesar de ser tan flaquito. Pido a Dios que me lo bendiga porque a veces se trepa al escenario enfermo, pero se olvida de la enfermedad y le sale todo el coraje. Dios lo quiere mucho”.

Además, Don Felipe Muñiz define el bolero como el idioma del romance y un pretexto para el amor. “Así era como se enamoraban las personas. Muchos se casaron oyendo a los tríos. Me pregunto qué pareja se va a casar escuchando reguetón. Con mi disco quiero poner mi granito de arena a ver si el bolero vuelve a renacer. Cuando en mi juventud bailaba un bolero deseaba que no terminara. Es un baile limpio y romántico. Ahora lo que hay son bailes pornos. La novia por un lado y el novio por otro. Dios mío, ¡qué vuelva el bolero!”, concluye.

Fundación Nacional para la Cultura Popular

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